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PREMIO LITERARIO: AUTORES REUNIDOS.


Saludos querid@s amig@s, hoy os traigo una pequeña noticia:

He tenido la suerte de ser seleccionado en la página de: Autores Reunidos como uno de los tres ganadores en el Género: La Primera vez.

Luzco orgulloso el correspondiente premio, y comparto con todos vosotr@s el texto que, anteriormente, ya colgé en el blog:





Caricias

Cuando la acaricié, un escalofrío recorrió mi espalda. Su tacto me sedujo, como la primera vez cuando no siendo más que un niño, la tuve entre mis brazos y mis dedos se enredaron en las hebras de su crin. Sofoqué una lágrima que, desde algún rincón olvidado de mi corazón, pugnaba por abrirse paso hasta mis ojos, para desbordarse como un torrente de lava ardiendo por mis mejillas. Qué necio había sido, pensar que podría tenerla de nuevo sin ningún sacrificio por mi parte. Qué infantil mi ardor, que me inclinaba a perseguirla, aun a sabiendas del resultado final. ¿Qué pensaba yo? ¿Qué todo era tan fácil como acunarla entre mis brazos para poseerla? No, no podía ser tan sencillo. Y no lo fue.

Aquel día, cuando se apagaron las luces y me sentí inválido de ánimos, en el instante mismo que supe que me esperaba, un nudo se aferró a mi estómago, precipitándome al vacío.

Una mano en mi espalda bastó para que volviera a la realidad. Un susurro al oído, una palabra de consuelo. Alcé el mentón, decidido. Entreabrí los ojos y me dirigí con paso vacilante hacia mi destino. Subí despacio los cuatro escalones que me separaban del miedo, de mi inseguridad. Atravesé el velo protector que encierra, al otro lado, la magia. En silencio, recorrí los escasos metros que me separaban de ella.

Me senté a su lado, mi mano la acarició de nuevo, como en aquella ocasión. Su tacto me reconfortó. La sostuve entre mis brazos, la mecí con mi cuerpo mientras mis dedos la recorrían, ávidos.

El telón se descorrió silencioso y un pequeño fragor inundó el teatro cuando una tenue luz iluminó al cantautor que, sentado en un taburete, con una sonrisa torcida en su rostro, miraba a su público con las manos temblando imperceptiblemente sobre el diapasón de su guitarra.

Formé con mis dedos el acorde de Do, cogí la púa con mi mano derecha y la deslicé por las cuerdas, como tantas otras veces. Sin embargo, siempre, cuando llega este momento, siento que vuelvo de nuevo a ese pequeño local con manchas de humedad en el techo, olor a sudor y tabaco, entrechocar de vasos de cristal y risas ajenas a mi presencia y yo, subido a un pequeño escenario, con mi música, con mis canciones, luchando porque mi música llegara a algún lugar lejano. Tal vez, ¿hasta ti?




4 Comments:

  1. Carmina said...
    Felicidades no he podido leer el texto, volvere en cuanto ande mas libre pero no he querido desperdiciar la ocasion de decirte amunt xato que ho vals.
    Neogeminis said...
    fELICITACIONES! merecidamente has sido seleccionado!...está muy bueno el cento.

    Un abrazo.
    tag said...
    Felicidades Javier.

    He vuelto a leer el relato, y si, muy bien. Enhorabuena.

    Saludos
    Francisco Ortiz said...
    Felicidades. Merecido. Y a no parar.

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