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Still loving you



Hoy pensé en ti.

Enchufé la guitarra eléctrica, hacía tiempo que la tenía abandonada en un rincón sufriendo las inclemencias del polvo asesino, con sus cuerdas ennegrecidas y esa lúgubre sensación de sentirse inútil. Me miraba insolente, acechando desde su atalaya, ese porta guitarras metálico negro que compré en el rastro.

Aún recuerdo el rostro del melenudo que llevaba el puesto, un torpe aprendiz de usurero que no le llegaba a la suela de los zapatos a su hermano, aquel tipo alto y enjuto de carnes, con la boina negra calada en su calva cabellera y ese aro de oro colgando de la oreja izquierda.

No podía evitarlo, me quedaba fijamente mirándolo esperando que cogiera una de esas Fender mexicanas de segunda mano y se pusiera a cantar alguna canción de Platero, vaya, que el tío era clavadito al Fito, pero un poco más alto. Nunca lo hizo, al menos que yo lo viera, y era una pena, hubiera sido todo un espectáculo.

Ese día también encontramos tu bici, ¿te acuerdas?, rebuscando entre los puestos de artículos inútiles siempre había alguna pequeña joya perdida, que si un viejo Technics con la aguja rota, o esa vez que por unos segundos tuve en mi mano una auténtica Leica como la que empleaba Cartier Bresson, pero el que la vendía sí conocía el verdadero valor de esa cámara, esa joya que más allá de su correcto funcionamiento actual, es todo un himno a la simplicidad y el legado de una época…

Entre chismes sin valor, gitanas vendiendo ropa usada y algunos productos de dudosa procedencia, el puesto de radios clásicas restauradas, otro lujo al que no podía acceder y aún persigo y los dos puestos de tebeos clásicos, la vimos.

Era amarilla, un poco descolorida eso sí, tenía el faro delantero roto y las ruedas medio deshinchadas, pero a ti te pareció la bicicleta más hermosa del mundo, ya me estabas contando como la ibas arreglar, de qué color la ibas a pintar que si le pondrías una cestita delante de mimbre, yo asentía y me reía, me hacías feliz con tu sonrisa infantil y tus ojos que arrancaban destellos de envidia al mismo sol.

Por supuesto, la compramos, no recuerdo el precio pero sí el hecho de que no llevabas suficiente dinero y tuve que acabar pagándola yo, pero no me importó, cada segundo que tu sonrisa me iluminaba era un mundo que yo creaba tan solo para los dos.

Salimos de allí al trote, yo tenía mi vieja mountain bike atada a una farola, el hierro, como yo la llamaba yo, ya que nadie se atrevería a robarme semejante chapuza, eso sí, bien engrasadita y ajustados los frenos y las marchas, toda una gloria para circular por la ciudad con sus llantas de carretera, un híbrido con el que no necesitaba nada más, y ahora tenía a alguien con quien compartirlo.

Pasaron los meses y fuimos inseparables, tú en la encantadora bicicleta clásica, parecía que salieras de un anuncio, con tu gorro de colores, tu falda cortita azul cielo, la camiseta de tirantes verdes con la margarita estampada de Natura, por supuesto, y esa eterna sonrisa…

Yo con mis anchos pantalones de tela y la raída camiseta agujereada, la más cómoda del mundo, y por supuesto mis insustituibles chanclas marrones, nos deslizábamos por la orilla de la playa haciendo correr a las gaviotas, nos tumbábamos en la arena para ver nacer el sol entre besos y caricias mientras las olas nos lamían los pies desnudos…

Conecto la mesa de mezclas y la pedalera, ajusto el rever al cuatro y comienzo un arpegio en La menor.

Tenías una peca en el labio, lo recuerdas?

Yo también tengo una y jugábamos a juntarlas.

Re menor, aumento el rever y sigo con el arpegio…

La de veces que nos perseguimos por el césped, gritando y riendo hasta caer exhaustos uno en brazos del otro.

Mi menor, disminuyo el arpegio, se me ha caído la púa al suelo…

Y en la noche de San Juan, creábamos nuestra hoguera en la playa, yo llevaba la guitarra y unas cervezas, tú los bocadillos y las toallas, saltábamos las olas, una, dos tres…y al final siempre acabábamos nadando mar adentro, donde nadie nos viera para comernos a besos mientras nos mecía el mar a su antojo…

Hasta esa noche…

Recojo la púa, paso a Distorsión Overdrive y elevo el volumen al máximo…

Hasta esa noche en que al llegar a casa te equivocaste de móvil y al leer los mensajes recibidos alguien que no eras tú me enviaba besos mientras esperaba el fin de semana próximo que estaría solo para quemar las sábanas que no habían ardido el anterior.

La guitarra aulla como un lobo solitario abandonado por su manada, los oídos me van a estallar, pero no importa, las lágrimas queman los ojos, escuecen pero no más que tu recuerdo.

Tu última imagen, amanece, el sol hace su entrada pintando el mar de añil y mis ojos de fuego, yo estoy a la derecha, tan solo se me ve el perfil, el ojo, la lágrima que se desliza sin pausa, en el centro está el sol, difuminado por la vista empañada y a la izquierda, alejándose, tú, montada en tu bicicleta clásica de colores, arrancándole sonrisas al sol, dejando que la brisa juegue con tu pelo, no miraste atrás.

Still living you.

http://es.youtube.com/watch?v=jX6DGToDanc

Letra en castellano

Tiempo, necesito tiempo
para ganar otra vez tu amor
yo estaré allí yo estaré allí
 
amor solo amor
puede devolverme tu amor algún día
yo estaré allí, yo estaré allí
 
Lucha, nena luchare
para ganar otra vez tu amor
yo estaré allí, yo estaré allí
 
amor tu amor puede
romperse las paredes algún día
yo estaré allí, yo estaré allí
 
si fuéramos otra vez
por el camino del principio
yo intentaría cambiar
las cosas que mataron nuestro amor
 
tu orgullo es como una pared tan fuerte
que yo no puedo pasar
no hay ninguna oportunidad para comenzar otra vez
yo te amo
 
intenta, inténtalo nena
confía otra vez en mi amor
yo estaré allí, yo estaré allí
 
amor, tu amor
no debe ser tirado lejos
yo estaré allí, yo estaré allí
 
si fuéramos otra vez
por el camino del principio
yo intentaría cambiar
las cosas que mataron nuestro amor
 
tu orgullo es como una pared tan fuerte
que yo no puedo pasar
no hay ninguna oportunidad
para comenzar otra vez
 
si, yo he herido tu orgullo
y yo se que tu has decidido terminar
debes darme otra oportunidad
este no puede ser el fin
 
aún te sigo amando
aún te sigo amando
necesito tu amor
aún te sigo amando
aún te sigo amando nena


Agua

Me encanta el murmullo del agua.



Enciendo una vela, descorro la cortina y entro de puntillas en la ducha…



El agua está caliente, como mi piel.



El vapor se eleva, jugueteando con mis formas, siento que me rodea, me acaricia…



El agua cae en salvaje cascada desde el grifo de la pared, me deslizo sobre su torrente, dejando que mansamente me posea…



Las gotas se deslizan por mi pelo, caen sobre mi nariz, mis labios, quieren besarme el cuello y yo elevo la mirada, dejándolas ir…



Como un imparable ejército se apoderan de cada milímetro que van capturando, ora mis hombros, mi espalda, cayendo en revoltijos sobre mis talones, creando arrecifes de espuma.



Yo deslizo mis manos sobre mi pelo, cae sobre mis hombros cual lianas mecidas por el viento, mis dedos juegan con mi cuello y se deslizan sobre mi cuerpo.



Despacio, sin prisa, se juntan en mitad del pecho y cual serpientes danzarinas alcanzan mi ombligo…



El agua está caliente…



Y mi piel arde.



Mis manos rebasan mi ombligo, mi ojos se elevan dejando que la casada entre en mi boca.



Mis ensortijados rizos reclaman su atención debida, desean una caricia, suave.



Como un pétalo de rosa acariciando mi mejilla…



Hay prisa.



No hay tiempo…



Tan solo una caricia, suave…



El agua detiene su furia, salgo de la ducha, la respiración entrecortada.



La toalla me abraza y me consuela, el calor de la estufa me lame la piel.



Y ahora, la decisión más difícil del día…



La ropa interior….qué indecisión….



¿slip o boxer?

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Prólogo: Este relato es la segunda parte de “Miradas de Praga”, se puede leer como un relato autónomo, pero tiene más sentido si lo acompañáis primero con su predecesor…espero que os guste..
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Te veo volver la cabeza y, en tus ojos, una lágrima nace y cae durante un instante que es eterno, reflejando en ella el último rayo del luz del atardecer.


No quiero perderte.

No así.

La muchedumbre me envuelve y me lleva en volandas, me arrastra en contra de mi voluntad y tú, te alejas.

No te vayas!! grito en silencio.

Me deslizo tras el puesto de un vendedor de acuarelas, un estallido de color se abre ante mis ojos, decenas de imágenes del Castillo de Praga con el cielo estrellado de fondo, el Puente de San Carlos solitario con una pareja embozada en un pequeño paraguas, alicatadas callejuelas de adoquines y casitas de colores…mis ojos se cruzan con el dueño del puesto, su barba esboza una sonrisa mientras da el cambio a una italiana antipática que habla a gritos, y yo persiguiéndote con la mirada, ¿Dónde estás?

Me zafo del gentío, ejercito mil sonrisas y disculpas. Como un jugador de fútbol en medio del campo sorteo a la multitud y tú, te desvaneces de mí.

Mi respiración acelerada me lleva a la arcada del puente, no te veo, no te encuentro, corro y te busco, como una amante despechada que necesita el último abrazo antes de partir pero, en este caso, ni tan siquiera conozco el olor de tu pelo, negro, como el carbón que alimenta la maquinaria de mi corazón.

De pronto una mano me ase con fuerza y me arrastra sobre la acera, un tranvía rojo con la sirena aullando sobre el asfalto sobrevuela las estrechas vías, dejando mi respiración entrecortada, mis ojos llorosos y mi alma muda y estupefacta.

Miro a mi alrededor y mi salvador no existe, sentada en la acera como un fardo, de cualquier manera, me hago pequeña y enjuta, abrazo mis piernas desnudas, dejo caer sobre las rodillas mi cabeza, quiero llorar pero, no puedo, la rabia, el dolor, la tristeza y el miedo se entremezclan en un llanto contenido.

No te conozco y, sin embargo, me estoy portando como una tonta, te persigo, te necesito…

Cierro los ojos, quiero desaparecer por un instante, como cuando era una niña y escuchaba aquellos gritos provenientes de la cocina Me escondía en el armario de mi habitación oculta entre mantas, chaquetas y juguetes de madera, me sentaba en el rincón más obscuro y cerraba los ojos, en ese instante el mundo desaparecía y creaba mis propias historias, vidas paralelas en las cuales era feliz. Tenía una casa de verdad en el campo, rodeada de amapolas rojas que se mecían con el viento y un pequeño pony marrón y blanco, con una larga crin que le llegaba hasta el suelo y que, cuando cabalgábamos, se hendía mecida por el viento.

Pero, ahora no consigo entrar en mi mundo, se me perdió la llave y, de repente, apareces tú, como un pequeño duende salido de la nada, con tu largo pelo rizado, esos ojos que juegan a cambiar de color con los rayos de sol y una sonrisa que hace temblar mis rodillas, y sin embargo, he huido de ti y ahora me arrepiento, tonta de mí.

Me levanto torpemente, no sé cuanto tiempo llevo sentada sobre el frío suelo, la gente caminaba alrededor mío sin prestarme atención, incluso alguien ha estado a punto de darme una limosna.

Desando mis pasos, se hace tarde y empiezo a trabajar en menos de media hora. Debo cruzar de nuevo el puente, atestado de turistas y carteristas, artesanos de lo propio y de lo ajeno, las piernas me pesan y un hormigueo las recorre mientras vuelven del país de Morfeo.

Preferiría ir por otro sitio pero, este es el camino más corto, de lo contrario tendría que dar demasiada vuelta, y no quiero coger el tranvía, siempre escatimando coronas.

Hoy está Anika tocando la guitarra en su puesto habitual. Morena, de largo pelo rizado y vestida como una antigua gitana, con su larga falda, blusa blanca y collares de conchas… Es una virtuosa y, sin embargo, ésta es su manera de ganarse la vida, tocando para los turistas piezas de Paco de Lucía, Joaquín Rodrigo… Tanto tiempo estudiando para esto. Paso a su lado despacio, un roce de mi desnudo pie sobre su falda, una sonrisa, triste y melancólica, como su música.

Sigo andando, saludo a uno y a otro artesano: al retratista con su gabardina negra y sombrero tejano; a la humilde Eliška con sus trenzas de colores; a la banda de jazz…que tanto me ha hecho soñar… Ando, ando y sueño mientras suena la música, “Everything but the Bird” me envuelve y me lleva, cierro los ojos y vuelo, mis pies conocen el camino…

-Disculpa…? Sorry…?


Una mano se posa en mi hombro, suave como una caricia.

Abro los ojos, sin prisa, envuelta en algodones.

Me voy dando la vuelta atraída por la presión de esa mano.

- Yes…¿ (Sí…)

- I have saved his life and still not be thy name…

( Te he salvado la vida y todavía no sé tu nombre…)


Mi corazón se detiene por un instante, y la aterciopelada voz que me habla se mezcla con los ojos que persigo desde que me crucé con ellos…

Se apagó la Luz.

Prólogo: Hoy abro una nueva sección en este pequeño Café, rebuscando en el baúl de los recuerdos he ido recopilando y redescubriendo un pequeño tesoro que voy a ir compartiendo con tod@s vosotros, esto es, mis canciones perdidas, canciones que se escribieron en un determinado momento de mi vida y que, cada una, tiene una historia añadida, un momento compartido y que más tarde fueron grabadas en una Maketa que guardo celosamente...

Cada una de las canciones irán ligadas a su historia y a un Link para tod@s aquellas personas que tengan curiosidad de acercarse a esas notas...

Hoy os presento este tema, "Se apagó la luz", la escribí a mediados del 2003 aproximadamente, la madre de una querida amiga se estaba apagando, como una vela...y yo no lo sabía, cuando acabé de componer la canción hablé con ella, su llama se había apagado el día anterior.

LINK: http://cid-987cf9ad5c00a877.skydrive.live.com/self.aspx/CANCIONES/02.%20Se%20apag%c3%b3%20la%20luz.mp3

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Y abre la ventana quiero ver el sol

Mañana amanecerá iluminando mi mirada

Mis cansados ojos, llenos de legañas,

No saben distinguir la claridad



Siéntate a mi lado, déjame coger tu mano

Notar la fuerza de mi abrazo

Mi voz se va quedando en un susurro

Mis labios tiemblan y a la vez sonríen



Se apagó la luz, las velas se consumen

La luz se va y con ella se marchó mi alma

Se apagó la luz, el tiempo apremia

La luz se va, y con ella, mis palabras se quedaron mudas



Silencio en la habitación vacía

Soledad envuelta de blanco

Frío en una noche de verano

Vacío que me envuelve y me ahogo



Acompáñame un momento más

Abrázame fuerte mi respiración tiembla

Un beso en tu mejilla, no quiero llantos

Tan solo tu sonrisa



Se apagó la luz, las velas se consumen

La luz se va y con ella se marchó mi alma

Se apagó la luz, el tiempo apremia

La luz se va, y con ella, mis palabras se quedaron mudas

Miradas de Praga...


La ví correr, sus pies desnudos bailaban sobre los charcos y a cada paso, las gotas de agua resbalaban sobre sus tobillos.


Su cabello, lacio, negro azabache cabalgaba sobre sus hombros, ora sobre el derecho, ora sobre el izquierdo, sus manos, querían agarrarse al viento para poder volar.


Miró hacia atrás un instante, un ojo negro, como la noche, se clavó en mis pupilas y en sus labios nació una sonrisa.


La ciudad moría entre rayos de sol que se escondían de mí, los músicos no dejaron de tocar, Always in my mind se grababa a fuego en mi pecho.


El tirante de su hombro derecho resbaló, queriéndose llevar en su descenso mi corazón.


Y yo, voyeur accidental aprieto el pulsador de mi cámara, un segundo, lo que el obturador tardó en abrir y volver a cerrarse, una instantánea y después el vacío,


¿Dónde estas..?


Las agujas del reloj vuelven a recorrer su estrecho camino, cientos de turistas se entrecruzan entre los artesanos del Puente de San Carlos, la banda de jazz renueva su repertorio esta vez con 52nd street Theme, el mundo se mueve y tú, envuelta entre la multitud desapareces, para quedar atrapada por instante en mi memoria… imperdible.

Se me perdió una canción.


Se me perdió una canción, en las trenzas de la luna, se perdió una canción que llevaba tu nombre y a cada instante vuelvo a buscarla y no la encuentro ni detrás de los baúles, donde guardábamos los besos que nos daríamos, debajo de los soportales…


Eran solo dos acordes…un arpegio, 2 notas y varios compases, premeditados, como tus miradas, que me deshacían, y aún…en ellas moriría


Se me perdió una canción, envuelta en celofanes, ensortijados rizos que a tú pelo me recuerdan y vuelvo, y no te encuentro, empañados los cristales…que llevan a tu cama, tu delirio, mi quimera…

Madre

Madre, en tu silencio me crezco
Mi mísera estampa en tu vientre, mi cielo
Hay abismos de dudas que gobiernan, mi encierro
Pero a través de tu sangre, tus latidos, mi mundo.

Anoche soñaba o acaso velaba
Intrépida incógnita que mi razón desvela
Eran acaso tus labios puñales
Que rompían mis luces, mi dicha, deshecha.

Mis ojos sin párpados no saben de soles
Más que el que alumbra y me colma de amores
No entiendo de odios, de gritos, de males
Y a veces los golpes, sin verlos me llueven

Madre, qué crimen comete quien aún no ha nacido
Quien en la noche de tus ojos aún no se ha visto
Quien respira en ti misma, pues eres tú su condena
Y a la vez la paz, que él alienta y espera.

Y si te amara


Y si te amara

Qué mas daría

No importa nada

El norte se suicida

Y si te amara

No importaría

Tus besos rotos

Saben a despedida

Y si te amara

No tendrías piedad

Cada noche, romperías

Un retazo de mi vida

Y si te amara

Y si te amo

Si ya no viviera

Te daría igual locura mía

Sueño

Desnuda…

Desnuda te veo, tumbada en la cama, de espaldas.

Tu piel…

Tu piel cálida me llama.

Tu pelo…

Tu pelo negro azabache, lacio y largo se desliza por tu espalda, acariciando tu hombro izquierdo…

Tu piel…

De nuevo tu piel, blanca y tenue a la luz del amanecer…veteada de pecas marrones que juegan a besarse, a perseguirse por tu mundo…

Tus párpados, dormidos…esconden soles, que alumbran pasiones, mi vida…

En el cristal, gotas de lluvia se deslizan creando crisoles de colores que el alba difumina.

Una hoja ocre, caída del roble que acuna tu ventana, acompasa su caída con cada latido de tu corazón.

Y yo…alargo mi mano mientras cierro los ojos, sueño con acariciar tu cuerpo, sedoso, de terciopelo…

Mis labios desean morir atrapados en tu miel, recorrer cada minúsculo pliege de tu esencia y besarte…

Mi corazón, late de urgencia, tu piel quema…y sin embargo…

El cristal que nos separa es demasiado frío, desde mi ventana, mi vaho te esconde…

El Portal de tus Ojos

Te he visto subir la escalera desnuda
Y alcanzar la luna sin ayuda ni lucha
No te hacen falta promesas de esas
Palabras sencillas que escuchas y vuelan
Y corres descalza sin rumbo ni mapa
Las calles bailando la gotas de lluvia
Más yo colgado de tu pelo te espero y sollozo
Escondido en el portal de tus ojos, de tus ojos…
Que miran sinceros, no mienten ni engañan
Pero queman la piel como ardiente brasa
No hay besos robados, no hay lunas ni soles
Que iluminen mi rincón que está hecho jirones
Escribo poemas con mi alma desnuda
Y rompo en pedazos mis sueños e ilusiones
Te veo bailando en el borde del abismo
Jugando con el Diablo, tu fiel compañero
No roza tu piel ningún pobre humano
Es secreto prohibido, fruta del árbol caído
Y corres descalza sin rumbo ni mapa
Las calles bailando la gotas de lluvia
Más yo colgado de tu pelo te espero y sollozo
Escondido en el portal de tus ojos, de tus ojos…


Podeis escucharla en la siguiente dirección:
http://cid-987cf9ad5c00a877.skydrive.live.com/self.aspx/CANCIONES/el%20portal%20de%20tus%20ojos.mp3

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