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God save the Queen!!

Tengo miedo a vivir.

Sin ella, ¿por qué debo hacerlo?

Me acusaron de su asesinato, pero yo no fui. Jamás le haría daño. Fijaos en mi reflejo en el cristal, me he convertido en una sombra de mí mismo. Sonrío, me descojono de mi caricatura. Yo soy el único culpable de mi situación.

¿Acaso no es cierto?

No soy más que un comicastro de tres al cuarto que se sube a un escenario para proclamar al mundo entero que me cago en ellos. Así de claro.

¿Debo medir mis palabras?

Venga ya. Los hippies han muerto sepultados por sus propias flores, y su único legado es el ácido que corre por mis venas. El pasado ha quedado en el olvido, y ahora mi música es la única verdadera, la que se atreve a desafiar al poder establecido.

¿Lo dudas?

Me importa un huevo.

Puedes quedarte ahí, con la vista fija en el póster de la pared, ese que ha colgado tu hijo para demostrarte que es diferente, que quiere convertirse en un ácrata, como sus ídolos, con la chupa de cuero y la cresta en la cabeza. O también sentarte a su lado y preguntarle el por qué.

Eso es lo más difícil, ¿verdad?

Tú también fuiste un rebelde, a tu modo. Pero ahora no eres más que un patético híbrido de lo que fue tu padre, y el legado que ha dejado en tus genes, en tu mente.

Das pena.

Yo hace tiempo que decidí no acabar como tú.

Mi vieja lo sabe bien, aunque todavía no se ha dado cuenta. Por ese mismo motivo me ha pasado una sobredosis de coca. No quiere que sufra más. La vida no tiene sentido sin mi chica. Lo único que deseo es estar a tres metros bajo tierra, a su lado. Reposar por toda la eternidad en la quietud del silencio, donde nadie nos vuelva a hacer daño. Lo único que pido es que cuando me metan en esa caja, lo hagan con mi chupa de cuero, mis vaqueros y mis botas. Es lo único que necesito para correr a su lado.

Y aunque yo no lo sepa, mi legado me sobrevivirá, y estará presente para siempre. Cuando escuchéis mi voz gritando a través de los altavoces nadie se acordará de que no sabía tocar el bajo, sólo recordaran al tipo. Con su frágil esqueleto.

Nancy, espérame.

Firmado: Sid Vicius.



4 Comments:

  1. Natàlia Senmartí Tarragó said...
    No hay más solución, a cada cual su muerte a su momento, punto y raya o sobredosis.
    Amargo pero...la culpa tampoco es"del cha-cha-cha" ni de los papis, fácil echar culpas al vuelo, incluso manido, incluso sobrado.
    !ave! y adiós.
    Neogeminis said...
    Desear la muerte a veces parece la única salida...triste llegara ese extremo.

    Un crudo texto. Amargo.

    Nos seguimos viendo!
    Aldhanax Swan said...
    Texto duro y crudo. Pero cuántas veces hemos muerto un poco por una tristeza, la muerte de un ser querido como sea que esta fuera nos hace morir mucho más.
    Besitos y buena semana.
    Francisco Ortiz said...
    Directo como un puñetazo, y me ha gustado.

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