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Caprichoso destino




- Repasemos su declaración. Dice que el sujetador, era de color negro.
- Sí señor, como el carbón - una gota de sudor frío le recorre la columna vertebral, tiene miedo.
- Pero estaba muy oscuro... - las palabras quedan suspendidas en el aire.
- Cierto, pero pude ver su seno, blanco, y contrastaba con la tela que lo cubría.
- ¿Pudo ver su rostro?
- Le repito que estaba muy oscuro, sólo pude ver una silueta alejarse cuando abrí la puerta - cierra los ojos, una imagen acude a su rostro, un recuerdo iluminado por la luz de la bombilla, amarilla, que estaba en la esquina izquierda de la habitación - tal vez... fuera rubia.
- ¿Está seguro?
- Sí, creo... - duda mientras busca en su mente un lugar donde apoyarse para obligarla a recordar, hace tiempo acudió a un taller de potenciación y análisis de los sueños, quizás le fuera útil en ese momento.
- Necesito una respuesta, no una suposición - el inspector deja caer sus brazos sobre la mesa, creando un triángulo rectángulo con su cuerpo, está de pie y su mirada se clava en su interlocutor, como si fuera la línea dibujada de la apotema, que naciera de sus ojos.
- Era rubia, y tenía el pelo liso, con un lazo de color rojo en la parte de atrás de la cabeza - la imagen le asalta, como un disparo a quemarropa. Los ojos de la chica, vestidos de miedo y un rictus de rabia en sus labios.
- Está bien - el inspector da una larga calada al cigarro y deja que el humo se escape de sus pulmones, creando bucles de tirabuzones que se elevan hasta el techo, donde una solitaria bombilla es único testigo del interrogatorio.
- El hombre que estaba en el suelo, ¿está muerto?
- No lo dude - mientras habla, da un paso hasta ponerse detrás del hombre sentado delante de él, piensa en lo que va ha hacer y si será una rémora suficiente para la investigación. Saca su arma, la eleva hasta situarla a la altura de la oreja derecha del hombre. Las sombras crean un triángulo con la mira de su revólver y a su mente acude la fórmula del coseno. Se pregunta por qué la psique será tan caprichosa. Piensa en Lucy y en el chulo que se ha cargado después de violarla, luego mira al testigo, sonríe y aprieta el gatillo.

2 Comments:

  1. Natàlia Senmartí Tarragó said...
    Atmósfera de interrogatorio, sombras y volutas de abano...con inspectores como este peligran los testigos, y más si el asunto involucra al poli. ¿Tendrá coartada el poli asesino?
    !Salve! lo negro te sienta.
    golfa said...
    me ha recordado a saramago en el ensayo sobre la lucidez, como siempre lo haces de puta madre y me alegro de haber parado por aqui, volveré

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