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El show debe continuar

Juan tiene 35 años, el pelo negro y lacio que le cae sobre la frente, le encanta que se le mamen las negras del puerto, sobre todo esa macizorra de enormes tetas y unos labios que bien podrían succionársela a un caballo.

Felipe es delgado, cabizbajo. Es más joven que Juan pero la alopecia galopante que sufre se ha llevado más de la mitad de su desdichada cabellera. En su ordenador portátil se acumulan cientos de fotos de chicos jovencitos en posturas inverosímiles. Hace dos años que contrajo el sida, pero no se lo ha comentado a nadie, aunque está aterrado.
La inminencia de la muerte le desvela y hace mella en su desquiciada mente.

En la barra está Andrés, vuelve con tres cubalibres y el cigarro colgando de sus labios, lleva la barba sin afeitar y los ojos enrojecidos de la coca que se ha metido en el servicio hace un momento.

Los tres son compañeros de profesión y todos los primeros sábados del mes, en cuanto cobran su nómina, quedan para emborracharse e irse de putas. Es un ritual que se pierde en la época del instituto cuando eran unos imberbes con ganas de comerse el mundo en dos bocados.

Hoy están en el “Cisne Blanco”, ese tugurio de lujo con las luces de colores, como cantaba Sabina.

Anika se acerca ellos, los conoce de siempre, como a la mayoría de clientes habituales.
Vienen, beben se drogan follan y se marchan arrastrándose a casa, siempre el mismo ritual.

El pelo rubio le cae en cascadas sobre los hombros, rozando sus pezones que apuntan al cielo. Su tanga morado se ajusta a sus caderas, dejando muy poca piel a la imaginación.
Se arrodilla delante de Felipe, es su preferido, tiene ese aire de chulo romántico, le recuerda a “Papito…”, pero un poco más joven…

La conversación fluye, risas, copas, rayas. Mañana será otro día.

El odiado día de después, cuando la vida vuelva a su cauce normal y tengan que enfrentarse ante su público de nuevo, siempre el mismo.
La típica resaca soslayada por litros de café y alguna raya para no perder el hábito.

El hábito, nunca mejor dicho.

Cuando salgan mañana ante su rebaño, paciente y obediente y encaramándose al púlpito comience la representación.

¡Queridos Hermanos, estamos aquí reunidos…!!!


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2 Comments:

  1. Campanilla said...
    Muchos se sentiran identificados, me ha gustado mucho, un beso y sigue escribiendo
    parafrenia said...
    yo me siento identificado con el habito... ummm la cocaina

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